Paredes de aire, invisibles, intangibles, siempre ahí.Lloviendo, lágrimas color carmesí y brotando desesperación de sus ojos.
No encuentras la llave, peor aún, eres incapaz de ubicar incluso la cerradura.
Ínfima, como una Alicia en un mundo de gigantes, todo te queda grande. Deseas lo que no tienes y no sabes. Y corres, y golpeas, y gritas. No hay respuesta. Metáforas caóticas, sin sentido, imposibles, al igual que el mundo en el que vivo.
Un mundo que depende de todos menos de uno mismo, una vida en la que el protagonista no es más que un mero espectador.
Impotencia que duele.
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